Hilos que sostienen: Proyectos que transforman la industria de la moda desde lo local

Escrito por: Ximena De la Cruz Y Mariana Marbán

En los últimos años, la industria textil ha comenzado a mirar hacia sus raíces con una intención renovada: recuperar y reconocer los saberes artesanales que han sostenido la creación textil durante generaciones. Frente a un modelo global de moda caracterizado por la producción acelerada, la estandarización de materiales y el impacto ambiental desmedido, emergen proyectos y comunidades que demuestran que otra forma de producir es posible. Aquí reunimos esas miradas, que desde diferentes regiones y enfoques, tejen sostenibilidad desde la raíz, integrando procesos respetuosos con el entorno, relaciones comunitarias basadas en la reciprocidad y una profunda valoración del conocimiento tradicional. Cada uno de ellos revela que el textil no solo es una industria: es memoria, territorio y puente entre generaciones.

Nucycles

Nucycles es un proyecto textil que nace de una historia familiar con más de 115 años de oficio en Tlaxcala, una región profundamente ligada a la tradición del hilado y tejido. Lo que comenzó como una respuesta económica ante el declive de la industria local evolucionó hacia una visión consciente de sostenibilidad: reducir impactos ambientales, rescatar el conocimiento artesanal y fortalecer las cadenas productivas de su comunidad. Su mirada se basa en la llamada innovación frugal: crear soluciones funcionales, bellas y de bajo impacto utilizando los recursos disponibles localmente. Para Nucycles, la sostenibilidad no depende de grandes tecnologías, sino de aprovechar el saber local, tomar decisiones éticas y regenerar la economía regional a través del oficio.

Imagen: Nucycles

Su propuesta se materializa en textiles elaborados con algodón reciclado 98% puro, sin procesos de teñido, aprovechando el color propio del material recuperado para disminuir el consumo de agua, energía y químicos. Este proceso ha sido evaluado por la Materioteca del ITESO, convirtiéndolos en una de las pocas marcas en México con mediciones reales de impacto ambiental. Además, Nucycles trabaja de manera cercana con talleres familiares, maquilas locales y productores de Tlaxcala, integrando hasta 12 talleres en la creación de una sola pieza. Su modelo de producción fortalece el ecosistema textil de la región, revitaliza técnicas tradicionales y garantiza trabajo digno, demostrando que la sostenibilidad también se construye desde la colaboración comunitaria.

Someone Somewhere

Someone Somewhere es una marca que nació con una misión social muy clara: generar trabajo justo y estable para artesanas y artesanos. Hoy colaboran con comunidades de Puebla, Oaxaca, Hidalgo y Estado de México, integrando sus técnicas y tradiciones en cada producto.

Imagen: Someone Somewhere

Su trabajo combina cuidado ambiental, respeto cultural y apoyo directo a las personas y sus comunidades. Para lograrlo, cuentan con un equipo de expertos textiles, ingenieros y antropólogos sociales que trabajan mano a mano con las y los artesanos para mejorar materiales, procesos y productos, siempre desde una visión circular y responsable.

Su modelo no es asistencialista, es una colaboración horizontal donde ambas partes aprenden, negocian, innovan y co-crean, respetando tiempos, ritmos, puntadas, iconografías y simbolismos. No se trata de “ayudar”, sino de construir juntos.

Una parte clave de esta visión es CircuLoom, su modelo de innovación social que transforma la forma de trabajar los textiles tradicionales para hacerlos más sostenibles. Conecta el conocimiento artesanal con nuevas ideas y soluciones sin perder su esencia.

Para Someone Somewhere, la sostenibilidad significa trabajar codo a codo con las comunidades, cuidar los recursos y crear productos que respeten su origen. Combina tradición con innovación, evita prácticas que dañen a las personas o al entorno y ayuda a mantener vivas las técnicas locales.

Carla Fernández 

Carla Fernández es una casa de moda mexicana que trabaja desde una premisa clara: si la moda es una de las industrias más contaminantes, debe hacerse de la manera más justa, consciente y responsable posible. Su misión combina sostenibilidad y raíces culturales, preservando tradiciones textiles y fortaleciendo economías comunitarias. Para la marca, “el futuro está hecho a mano”: una visión donde la circularidad significa volver al origen, reconstruir vínculos con pueblos originarios y sostener relaciones transparentes y duraderas. En lo material, trabaja con textiles remanentes y rollos rescatados del desecho industrial, además de técnicas artesanales como telar, bordado, tejido y construcción basada en el cuadrado, fundamento de la indumentaria indígena.

Imagen: Revista Colección Primavera – Verano 2017: Danzas y Ceremonias por Carla Fernández

Desde hace más de 25 años, la marca colabora con comunidades y familias artesanas, generando alianzas intergeneracionales basadas en acompañamiento técnico, condiciones justas y corresponsabilidad. Este compromiso le ha permitido obtener y renovar su certificación como Empresa B, validando su impacto social y ambiental. Parte esencial de su identidad es documentar y comunicar el valor de cada pieza mediante revistas, fichas técnicas, videos y rostros de quienes las crean, reivindicando que los textiles mexicanos se construye en territorio comunitario.

Imagen: Manifiesto Moda en resistencia por Carla Fernández

La moda es mucho más que una elección estética: forma parte de nuestra identidad y de la manera en que nos presentamos ante el mundo. Si bien es fundamental cuestionar y cambiar el ritmo al que consumimos, también lo es comprender el origen de lo que usamos: quién lo elaboró, qué materiales fueron utilizados y cuál fue su impacto social y ambiental.

En un entorno donde la información circula con enorme velocidad —especialmente en temas como tendencias y consumo— vale la pena detenernos, cuestionar y elegir con mayor intención. Conocer la historia detrás de una prenda transforma la forma en la que la percibimos y, en consecuencia, la manera en la que la cuidamos.Porque al final, para impulsar un cambio real en la industria, necesitamos hacer ruido, pero hacerlo desde la consciencia, desde la información y desde decisiones que respeten a las personas, los recursos y el planeta. A veces, los cambios más significativos nacen de acciones simples, pero bien pensadas. Y eso, por sí mismo, tiene el poder de generar un impacto profundo.

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