“[…] La era de la ebullición global ha llegado”

Estas son las palabras de António Guterres Secretario General de la ONU ante un nutrido grupo de periodistas el pasado mes de julio, en la sede del organismo en Nueva York.

¿Por qué la urgencia? Para responder dicha pregunta vale la pena analizar un poco lo ocurrido el mes pasado con el clima.

Julio de 2023 ha sido el mes más caluroso registrado en la historia de la humanidad, se experimentaron altas temperaturas en muchas partes del planeta, eso aunado al déficit de lluvias y el aumento de sequías provocó graves incendios en el sur de Europa y el norte de África. 

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Por su parte, el mar Mediterráneo alcanzó el récord de temperatura en el agua con 28 grados Celsius, cuatro grados por encima de lo normal en la zona del sudeste de la Península Ibérica, según la Agencia Estatal de Metereología. 

En contraste con los graves incendios, las fuertes lluvias provocaron estragos en Corea del Sur y Japón, detonando otros peligros relacionados con el clima como deslizamientos de laderas e inundaciones. 

América no ha sido la excepción, Canadá registró cerca de 900 incendios sólo en julio, según fuentes oficiales “la peor temporada de incendios forestales en la historia”, lo que trajo como consecuencia la emisión de cerca de 160 millones de toneladas de dióxido de carbono al ambiente. 

En México, la Secretaría de Medio Ambiente reportó que 22 de los 32 estados superaron los 40 grados Celsius en ese mismo mes. Y la lista sigue, pero ¿qué tienen en común todos estos fenómenos aparentemente aislados? 

En efecto, pueden considerarse consecuencias de la actividad humana, de la que todos somos partícipes, la voz de alarma urgente tiene que ver con que este tipo de efectos adversos son cada vez más frecuentes y catastróficos, y se verán exacerbados en el futuro inmediato. 

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Ebullición global, es la frase utilizada por el Secretario General de las Naciones Unidas para hacer notar la rapidez con la que están sucediendo los efectos del cambio climático que se habían anticipado en estudios sobre el cambio climático; estamos viviendo lo que se preveía que sucedería en 20 años. Este sentido de urgencia debe, por lo menos, motivarnos a la reflexión, pero ojalá también a la acción. 

“Todavía es posible limitar el aumento de la temperatura global a 1.5 grados Celsius y evitar lo peor del cambio climático” (ONU), pero necesitamos de la acción de todos. 

Escrito por: Ana Karen Angón Rodríguez, Gestora de Contenido Ambiental en Grupo PROMESA.


Fuentes: ONU, EL PAÍS