¿Qué son los bioindicadores?

Los ecosistemas tienen un delicado equilibrio que, debido a acción de la humanidad, poco a poco se ha perdido, causando problemas tanto a los hábitats como a las especies que viven en ellos, es por esto que múltiples instituciones encargadas de la conservación del medio ambiente buscan la forma de monitorear y evaluar los daños que sufre el medio ambiente por cualquier tipo de alteración antropogénica.

Existen los monitoreos fisicoquímicos, los cuales puede ser muy costosos dificultando establecer un seguimiento de las zonas a estudiar; sin embargo, también existen monitoreos biológicos, en los cuales se  utilizan organismos vivos que pertenecen a los ecosistemas y que a través de su fisiología, su conducta o presencia y ausencia puede determinar el estado del ecosistema, a estas especies se les conoce como bioindicadores.

Extraída de www.barrameda.com.ar

Todos los organismos (Taxones) considerados bioindicadores deben contar con características específicas que les permitan marcar parámetros para medir el daño causado (González & Vallarino, 2014) a los ecosistemas antes de que estos sean irreversibles o causen el mayor deterioro posible, algunas de estas características son: 

  • Debe contar con una sensibilidad que permita advertir sobre alteraciones del ambiente, sin embargo, no debe ser tan marcada como para expresar alteraciones biológicas sin importancia para los investigadores.
  • Deben ser capaces de advertir sobre los peligros para todo el ecosistema en general y no sólo para el taxón estudiado.
  • Los cambios en el bioindicador deben mostrar una fuerte correlación con la intensidad del disturbio ambiental. 
  • Deben indicar directamente la causa en vez de simplemente la existencia del cambio (Ej. alteraciones de fecundidad y sobrevivencia y no únicamente en la abundancia). 
  • Los cambios que ocurren en el organismo deben producirse poco tiempo después de originarse la alteración, lo que permite evitar daños dramáticos en el ecosistema.
  • Deben contar con una gran abundancia en la zona a estudiar y una amplia distribución en la región, esto permite tomar muestras periódicamente sin comprometer la estabilidad de la población y hacer comparaciones entre distintas poblaciones. 
  • Su baja movilidad facilita conocer el origen del disturbio. 
  • Deben ser lo suficientemente resistentes como para poder manipularlos, transportarlos al laboratorio y realizar los análisis correspondientes.
  • Fáciles de identificar por personas sin experiencia .
  • No se requiere de un equipo caro o complejo para su monitoreo.

En México los bioindicadores se han vuelto un fuerte aliado para evaluar el daño causado en suelos, cuerpos de agua e incluso nos ayudan a medir la calidad del aire.

En el 2020, investigadores de la UNAM reportaron el uso de dos especies de peces y una de pulpo (un pez pertenece a los cenotes y los otros dos organismos se encuentran en zonas marinas) como bioindicadores en Yucatán, con ellos buscan medir el daño que pueden causar sustancias químicas como son todos los contaminantes, medir la respuesta a los cambios de la salinidad en los organismos endémicos o que están asociados a la península de Yucatán. 

Otro organismo que es usado comúnmente como bioindicador son las lombrices, la especie más usada es Eisenia andrei, este organismo ya cuenta con pruebas estandarizadas que permiten que su estudio sea aún más preciso, con ellas tiende a evaluarse la calidad de los suelos, debido a su necesidad de condiciones específicas para desarrollarse y reproducirse como las humedad (85 %), temperatura (25 a 30 °C), pH del suelo (6.5 a 7.5) y alimentación (material orgánico agropecuario, industrial y doméstico).

Tomada por pfelix, disponible en Morguefile.com

A pesar de todos los beneficios que brindan los bioindicadores, requieren de muchos estudios para poder encontrar el adecuado dependiendo de la zona a estudiar; desgraciadamente en México los recursos enfocados a este tipo de investigación son mínimos.

Escrito por Biol. Andrea Vera, Asesora Ambiental en Grupo PROMESA.


Fuentes:

  • González, C. A, Vallarino, A, Pérez, J. C. (2014). Bioindicadores: Guardianes de nuestro futuro ambiental. (Primera ed., Vol. 1). INECC.