La era del plástico

En la antigüedad se clasificó a la sociedad en 3 periodos de desarrollo; prehispánica, bronce y hierro. Tal vez cuando las futuras sociedades humanas miren hacia éste, nuestro tiempo, dirán que esta fue la era del plástico. 

Desde 1860, cuando se buscaba una alternativa más económica al marfil para fabricar bolas de boliche, Alexander Parkes creó la Parkesina mediante la mezcla de fibras de celulosa de madera y algodón con ácido nítrico. Más tarde, John Wesley Hyatt mejoró este proceso al utilizar alcanfor, llamando a su producto Celuloide. Finalmente, el químico estadounidense Leo Baekeland, considerado el padre de los plásticos modernos, estudió la reacción del fenol y el formaldehído, creando una masa moldeable a la que llamó Baquelita.

Durante la Segunda Guerra Mundial el plástico debutó, debido a que se tuvo que usar para la sustitución de algunos materiales como el caucho, usado para las llantas de los vehículos. Se desarrollaron las fibras plásticas artificiales como el rayón y el nailon (poliamida), éste se usó como sustituto de seda para telas, para la fabricación de paracaídas. Con las bases del nailon se creó el Neopreno conocido como caucho sintético ya que comparado con la fabricación del caucho natural que tarda años en crearse, el neopreno solo requiere unas cuantas horas.  Mientras tanto en la Gran Bretaña encontraba la ayuda para ganar la guerra en un plástico llamado Polietileno, que tiene la característica de ser aislante eléctrico, resistente y ligero, eliminando las gruesas capas de aislante que bloqueaba el voltaje de los radares haciéndolos más ligeros y que se pudieran transportar en los aviones. 

Terminando la Segunda Guerra Mundial el plástico fue la alternativa para todo, usado para fabricar cualquier objeto dándole la forma, color, tamaño, peso, resistencia, etc. deseada por el cliente. Esto dio origen a la fabricación de plásticos para el hogar, donde aparecieron los primeros tóperes, manteles, vajillas, sillas, mesas, zapatos, cubiertas plásticas para superficies como pisos, tuberías, etc. Todo esto se vendían como productos que “duraban para toda la vida”.

A mediados de los años 50 el mundo se empezó a plastificar y ahora hay demasiadas cosas de uso diario que no podríamos tener sin el plástico. Se empezaron a crear cosas inimaginables como casas “modernas”; ropa fabricada con telas impermeables, antiarrugas y resistentes; estructuras que soportaban altas temperaturas usadas en cohetes espaciales; en la medicina con órganos y prótesis artificiales; en autopartes para la seguridad de las personas y hasta pistas de hielo hechas de plástico.

En los años 60 se hicieron notorios todos los males que se generaban de la mala disposición de los plásticos como millones de bolsas, telas, botellas, envases, etc. . Aquí fue cuando se hizo conciencia que se acumulaban en basureros sin la posibilidad de descomponerse, es decir, quedándose para siempre. 

A mitad de los años 80 el consumo de plástico ya había rebasado a otros materiales como los metales. Como solución, la industria del plástico se defendió ofreciendo la opción del reciclaje, siendo hasta ahora casi una única opción ya que, hasta hoy, muchas personas no contemplan en sus posibilidades de acción la reducción o evitar el sobre consumo de productos plásticos. 

El plástico ahora lo podemos encontrar en todas partes, desde el espacio hasta lo más profundo del océano y pese a los descubrimientos de microorganismos que los investigadores aseguran ser degradadores de este material no se puede aún garantizar que los plásticos desaparezcan del ambiente y de nuestras vidas. 


Asimismo, al buscar la solución para deshacerse de este material se descubrieron algunos males generados del plástico como el desprendimiento de gases tóxicos al quemarse y la desfragmentación (no desaparición), lo que se convierte en microplásticos altamente peligrosos para todos los seres vivos.

Ahora que conoces la era del plástico, el siguiente paso queda en ti. México se encuentra entre los países que más desechos de PET produce debido al alto consumo de refrescos y de agua embotellada. Se producen 300 millones de toneladas de plásticos al año, de las cuales sólo se recicla 3%. Por último, se estima que al año se producen alrededor de 200 botellas de PET por cada mexicano.

Es por ello que contar con programas de educación ambiental, acompañado de un servicio de recolección de residuos dentro de las escuelas, empresas y viviendas puede ser fundamental para salvaguardar nuestra propia existencia. Aún no es tarde para recuperar la botella de PET que acabas de tirar, sepárala e inscríbete a los programas que Grupo PROMESA ofrece para ayudar al planeta. ¡En esta carrera competimos juntos por un México sustentable!

Escrito por:
Fernando Ledezma

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